Tendiendo puentes entre Neurociencia y Educación

El pasado 11 y 12 de noviembre se realizó el segundo simposio “Conversaciones entre neurociencia y Educación”, evento gratuito que contó con alrededor de 1.500 asistentes y que fue organizado por Fundación Arrebol, en conjunto con Redes Para la Infancia, Escuela de Medicina y Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Pontificia Universidad Católica de Chile. 

Fecha: 20 de noviembre 2020

El simposio tuvo por objetivo discutir los avances de la investigación en Neurociencia y Educación y sus potenciales aplicaciones en el aula. Las charlas fueron distribuidas de forma intencionada en el programa de modo de abordar dos importantes tópicos: “Neurociencia, creatividad y educación” y “Neurociencia, lenguaje e inclusión”.

“Durante los dos días del Simposio, escuchamos a expertas y expertos que mostraron parte de su trabajo de investigación en neurociencia cognitiva, psicología o educación y su análisis sobre cuán posible es trasladar estos conocimientos al aula” asegura Evelyn Cordero, Presidenta de Fundación Educacional Arrebol, quien salió elegida como una de las 100 mujeres líderes de este año. 

El creciente entusiasmo por el cerebro y las respuestas que su estudio podría proporcionar a la educación, hizo que proliferaran ideas falsas producto de interpretaciones erróneas sobre la investigación en neurociencia, algo que Bruer advirtió hace más de 20 años atrás en su escrito “La neurociencia y el cerebro: Un puente demasiado lejano”. En esa misma línea, en el año 2002 la OCDE acuñó el término “neuromito” para referirse a ese fenómeno, que en la actualidad invade las aulas con afirmaciones del tipo: “tenemos distintos estilos de aprendizaje”, “nuestro hemisferio cerebral derecho es responsable de la creatividad”, “solo usamos el 10% de nuestra capacidad cerebral” y uno de los que más ha permeado en nuestra sociedad, “el cerebro de hombres y mujeres es distinto”. 

Las posibilidades que ofrecen las técnicas actuales de obtención de imágenes cerebrales, han permitido estudiar los correlatos neurales de las funciones cognitivas más complejas y pertinentes para el aprendizaje y la enseñanza escolar. Sin embargo, ese puente está aún en construcción y se debe ser cuidadoso y crítico al momento de “atravesarlo”. La razón radica en que la neurociencia, incluida la neurociencia cognitiva, no es una ciencia aplicada, sino una ciencia básica.  

“Esto significa que puede contribuir a la investigación básica en educación, pero no de forma directa respecto de la enseñanza en el aula. Howard-Jones afirmaba en el año 2016, que la neurociencia puede decirnos en qué dirección buscar intuiciones sobre el modo de mejorar la enseñanza y el aprendizaje; pero no le dice al educador o al diseñador de políticas educativas, cómo aplicar esas intuiciones en los contextos educativos. La neurociencia ofrece orientación, no soluciones prácticas. La neurociencia no es prescriptiva” concluye Cordero. 

Para ayudar a construir ese puente y acercar estas áreas de manera responsable, es que la Fundación Arrebol desarrolla una agenda de extensión de libre acceso, que incluye diversas instancias formativas, como talleres, charlas, seminarios y simposios como el realizado el pasado 11 y 12 de noviembre.

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