Tras la semana de la lactancia recordamos su importancia junto a la Dra. Trinidad Rodríguez de Medicina Familiar

Los recién nacidos necesitan los alimentos adecuados en el momento oportuno para crecer y desarrollarse en plenitud, siendo el momento más importante para su nutrición sus primeros mil días, que van desde el inicio del embarazo hasta el segundo cumpleaños del niño.

Fecha: 8 de agosto 2018

Estudios indican que con la lactancia materna temprana se puede evitar un 16% de las muertes neonatales. ¿Es así de esencial?

Efectivamente es así de esencial, y en términos de Salud Pública, es una medida altamente costoefectiva para disminuir no sólo la mortalidad neonatal (muertes durante el primer mes de vida) sino también muertes y enfermedades infantiles. De hecho, un estudio publicado en The Lancet en 2013 mostró que si se siguiesen las recomendaciones actuales para una lactancia óptima (empezar a amamantar a cada niño en la primera hora tras su nacimiento, dar Lactancia Materna Exclusiva durante los primeros 6 meses de vida y luego complementaria hasta los dos años), se podrían evitar alrededor de 800 mil muertes infantiles al año.

¿Qué medidas se pueden tomar para evitar más muertes de recién nacidos?

Para que esto ocurra es fundamental que existan políticas que favorezcan la lactancia materna a nivel poblacional como lo son los “10 pasos para una lactancia exitosa” impulsados por la OMS y UNICEF desde 1986 y además la existencia de prácticas hospitalarias que aporten a la fisiología de la lactancia y no interfieran con ésta, de modo de favorecer la instalación de la lactancia materna durante la primera hora de vida. Por mencionar algunas, está el promover el parto vaginal espontáneo, permitir el contacto piel con piel de la madre con el recién nacido luego del parto, contar con personal capacitado en prácticas amigables con la lactancia materna, entre otras.

¿Qué componentes o características tiene la leche materna que la hace tan importante?

En muchas partes se habla de la leche materna como un “fluido vivo y cambiante”, ya que se adapta a las distintas etapas de vida, necesidades y requerimientos del lactante. Sus componentes varían entre mujeres, e incluso en la misma madre a distintas horas del día, entre ambas mamas, entre lactadas, durante una misma mamada y en distintas etapas de la lactancia; se podría decir que está “hecha a la medida” del neonatal (cambia si está enfermo, si hace frío o calor, si es niño o niña, entre otros), entregando aportes nutricionales e inmunológicos que no se consiguen de otra forma y que implican, por ejemplo, menos enfermedades gastrointestinal y hospitalizaciones por infecciones del tracto respiratorio inferior, menores tasas de obesidad y síndrome metabólico.

En relación a la calidad de los suplementos alimenticios, ¿es recomendable su uso en neonatales?

Antes se pensaba que las fórmulas infantiles podían reemplazar y ser similares a la leche materna, pero hoy se ha visto que no es así. Que la leche materna sea “hecha a la medida” de cada hijo ya constituye un gran factor diferenciador, porque la fórmula de los suplementos es para todos los niños la misma y tiene siempre la misma composición. Cada vez se tiene más conocimiento de que la lactancia materna es irreemplazable y que las fórmulas deben usarse con mucha precaución, como un medicamento, ya que tienen efectos adversos (o privan de beneficios) en la salud del niño y de la madre, principalmente debido a que muchos de los componentes protectores de la leche materna no se pueden obtener de forma sintética.

 ¿La lactancia materna tiene algún tipo de beneficio para las madres?

Sí, ¡muchos! Las madres que dan pecho, a corto plazo tienen menor riesgo de sangrado y depresión postparto, además si lo hacen de forma exclusiva, tienen una amenorrea más prolongada postparto (lo que permite espaciar los embarazos) y una pérdida de peso postparto más rápida. También se ha visto una leve disminución en la posibilidad de tener cáncer de mama y ovario, y podrían tener menos riesgo de presentar diabetes, enfermedad cardiovascular y artritis reumatoide.

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