¿Cuáles son los riesgos de una exposición reiterada a gases lacrimógenos?

Especialistas de la Escuela de Medicina UC cuentan cuáles son los posibles efectos a largo y corto plazo de una exposición consecutiva a gases lacrimógenos, y sobre la composición de este elemento utilizado para disipar masas de personas.   

Fecha: 24 de enero 2020

Las lacrimógenas corresponden a sustancias químicas que están reguladas por la Convención Internacional de armas químicas y que se usan como elementos disuasivos para el control de personas en manifestaciones públicas.

No se trata de gases propiamente tal, sino de una mezcla de químicos como polvos entre los que se pueden encontrar diferentes moléculas, “algunas de origen natural como los aerosoles de pimienta, así como otras moléculas capaces de inducir tóxicos o algunos efectos sedantes, entre otros, usando como polvo o bien mezclados con agua», explicó la Dra. Sandra Cortés del Departamento de Salud Pública UC.

En general su efecto es de corta duración y al salir del lugar de exposición la sensación irritante que produce rápidamente se disipa, sin tener un efecto de riesgo vital significativo, siempre y cuando se usen como elementos disuasivos de corto plazo y en áreas bien ventiladas. En general las personas reportan irritaciones agudas en las mucosas de ojos, en las vías áreas superiores (nariz y garganta), en algunos casos con efectos irritativos locales en piel expuesta.

En otros casos, sobre todo en niños y en espacios mal ventilados o ante exposiciones reiteradas puede haber un compromiso en la vía respiratoria inferior (laringe y bronquios) o incluso manifestaciones sistémicas inflamatorias.

Las personas expuestas reportan irritación y dolor ocular, lagrimación, cierre de párpados, dolor en la piel que estuvo en contacto con el químico (llegando a producir dermatitis, eritemas, incluso quemaduras de diversa gravedad), dolor a nivel nasal y faríngeo con aumento de las secreciones nasales, y de los bronquios como laringoespamos u obstrucción bronquial, que ya son cuadros más severos, pero menos frecuentes.

“Esta irritación produce un intenso dolor, ya que este material particulado estimula receptores del dolor, por eso las personas que se exponen tienden rápidamente a tratar de evitarlo o salir del lugar y con esto se logra disipar a las personas”, comentó el Dr. Fernando Saldías, jefe del Departamento de Enfermedades Respiratorias UC.

Según la Dra. Cortés estos síntomas pueden agravarse si ocurre una exposición reiterada a estos químicos. “Además, se debe sumar la posibilidad de impacto de las lacrimógenas en los manifestantes, pudiendo ocasionar rupturas del globo ocular y ceguera, lesión cerebral traumática, amputaciones, y secuelas psicológicas. Esto sin considerar el impacto medioambiental que puedan tener».

Las personas más susceptibles a sufrir cuadros respiratorios más severos son los niños menores de 5 años, adultos mayores, embarazadas y personas con problemas respiratorios o cardiovasculares. “Recordemos que los niños pequeños tienen una frecuencia respiratoria mucho más elevada comparado con los adultos, por lo que están más expuestos, esto sumado a que su vía área es más pequeña por lo que la posibilidad de obstruirse es más alta”, aseguró el Dr. Saldías.

“Lo mismo ocurre con los pacientes que tienen enfermedades respiratorias crónicas, asma, daño pulmonar de cualquier tipo, fibrosis pulmonar, entre otros. Y en los adultos mayores en donde también empieza a incidir las enfermedades respiratorias, metabólicas y cardiovasculares crónicas, porque este riesgo se puede relacionar o verse gatillado por el estrés que implica esta exposición”, agregó el especialista en enfermedades respiratorias.

La magnitud del daño depende de dos factores cruciales: la concentración a la que te expones y el tiempo de exposición. Esto quiere decir que mientras más lejos y menos tiempo, menor es el daño ocasionado. “Más allá del agua con bicarbonato, chupar limón, cubrirse la cara con un pañuelo húmedo, lo más importante es retirarse rápidamente del lugar de exposición. Hay manifestantes que toman las granadas y ese es un gran error en el sentido de que entran a la zona donde está la más alta concentración de estos químicos y al intentar sacarla, también se mantienen más tiempo en el lugar”, finalizó el Dr. Saldías.

Ante exposiciones reiteradas de personas que viven en las llamadas “zonas cero” es preferible limpiar pisos con paños húmedos, evitar que el polvo de las lacrimógenas o su solución pueda entrar a las casas, cambiarse rápidamente la ropa contaminada con este polvo, evitar usar lentes de contacto, y lavarse al menos caras y manos con abundante agua. Estas recomendaciones deben extremarse en caso de personas mayores, niños y también mascotas, las que también son muy sensibles a sus efectos agudos.

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