Equipo multidisciplinario UC analiza política nacional de yodación y alta prevalencia de enfermedades tiroideas en Chile

El exceso o déficit de este elemento químico está relacionado a distintos problemas en la vida adulta y especialmente en la gestación y crecimiento de los niños.

Un dato anormal de los registros de salud llamó la atención de distintos académicos de la Universidad Católica que se unieron para buscar razones: Chile tiene actualmente una alta prevalencia de enfermedad tiroidea en el mundo; el hipotiroidismo, por ejemplo, afecta al 20% de la población, según la Encuesta Nacional de Salud (ENS) 2010, y al 30% de las embarazadas.

El grupo multidisciplinario liderado por la Dra. Lorena Mosso del Departamento de Endocrinología, y conformado por la Dra. Paula Margozzini del Departamento de Salud Pública, José Galgani, académico de las Carreras de Ciencias de la Salud, y Pablo Celhay, experto en Políticas Públicas de la Escuela de Gobierno UC, se encuentra revisando la relación entre el consumo de yodo y esta alarmante cifra.

“Frente a la prevalencia de enfermedades tiroideas en nuestro país resulta necesario reevaluar todas aquellas políticas públicas que pudiesen estar contribuyendo al fenómeno. La sospecha de exceso de carga de yodo en Chile hace necesario analizar la atingencia del aporte de sal yodada”, explica la Dra. Mosso.

¿Por qué la sal?

La Dra. Mosso señala que el programa de yodación en Chile escogió la sal común como vehículo para satisfacer la necesidad de este elemento químico, usualmente difícil de encontrar de otra forma; siguiendo además las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud en la década de los 70, logrando disminuir la prevalencia de bocio endémico (aumento de la tiroides) en el país.

Sin embargo, tras probarse que el consumo en exceso de sal acarrea distintos problemas de salud, paulatinamente en Estados Unidos y Europa se ha retirado el programa de yodación a través de la salud abriendo otra posibilidad: el déficit de yodo.

El equipo liderado por la Dra. Mosso busca entonces revisar esta correlación en la población chilena y establecer más claridad sobre la situación actual, considerando las cifras arrojadas por la ENS y las de estudios particulares que señalaban, por ejemplo, que 43% de las embarazadas chilenas presentaban exceso de yodo en el primer trimestre.

El proyecto, que se adjudicó fondos del Concurso de Políticas Públicas UC, espera tener a finales de 2018 conclusiones en esta investigación.

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