La Medicina para Fernanda Bellolio: Alumni UC y Profesora Titular de la Clínica Mayo
Médico de urgencias, y quien recientemente fue galardonada con el Distinguished Clinician Award de su Departamento, comparte en esta entrevista la visión sobre su especialidad, la investigación y el envejecimiento saludable, área a la que se ha dedicado a estudiar en el último tiempo. Accidentes cerebrovasculares, infartos al miocardio, sepsis y traumas son algunas de […]
Médico de urgencias, y quien recientemente fue galardonada con el Distinguished Clinician Award de su Departamento, comparte en esta entrevista la visión sobre su especialidad, la investigación y el envejecimiento saludable, área a la que se ha dedicado a estudiar en el último tiempo.
Accidentes cerebrovasculares, infartos al miocardio, sepsis y traumas son algunas de las patologías agudas que regularmente son tratadas en un departamento de urgencias. Y, también, patologías crónicas descompensadas, como insuficiencia cardiaca, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o cirrosis. Esa variedad de escenarios lleva a que “en Estados Unidos el departamento de urgencias proporcione casi el 50% de toda la atención médica asociada a los hospitales”, explica Fernanda Bellolio, médico de urgencias, Alumni de la Escuela de Medicina UC, Profesora Titular de la Clínica Mayo, y quien recientemente fue galardonada con el Distinguished Clinician Award, premio escogido por sus pares que destaca la excelencia clínica, la atención compasiva y compromiso con las necesidades de los pacientes.
La medicina de urgencias -o de emergencias, como se le conoce en EE. UU.- es un componente vital en todo el mundo, dice la Dra. Bellolio: “Brinda atención médica inmediata e intervenciones críticas a los pacientes, está disponible 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año”.
“La versatilidad y capacidad de adaptación es lo que nos define como médicos de urgencia y se ve reflejado en la diversidad de herramientas y práctica diaria que incluye telemedicina y subespecialidades como Medicina Deportiva, Ultrasonido, Cuidados Intensivos, Toxicología, Cuidados Paliativos, Medicina de Adicciones, Medicina Prehospitalaria, Urgencia Pediátrica, Medicina Hiperbárica, Medicina Internacional, Salud Publica, entre otras”, agrega.
La labor de estos especialistas se vuelve aún más fundamental en un contexto donde el uso de la urgencia ha aumentado constantemente en pacientes sin seguro de salud o con seguro de salud gubernamental, apunta la Dra. Bellolio: “El uso de la urgencia es más alto en lugares con menos acceso a medicina ambulatoria (incluyendo médicos familiares, medicina interna, y comunitaria), y es por esto por lo que se considera una red de seguridad (safety net) para los pacientes que no pueden acceder al sistema de salud de otra forma”.
Otro aspecto que destaca es la importancia de los departamentos de urgencias en las iniciativas de salud poblacional y alerta temprana para la salud pública. Por ejemplo, a través de la detección de enfermedades infecciosas emergentes, nuevas epidemias de drogas -como aumentos de visitas por cannabinoides- y otros eventos agudos antes de que sean identificados por los sistemas tradicionales de vigilancia.
Por otro lado, comenta que su especialidad médica -una de las más nuevas en el mundo- presenta múltiples desafíos continuos a los que hay que estar atentos: “Entre ellos, la saturación de los servicios de urgencias debido a la permanencia prolongada de pacientes hospitalizados en espera de camas, el abuso de sustancias que aumentan los accidentes de tránsito y trauma, y el aumento de los costos de la atención médica, por lo que menos pacientes pueden acudir a la atención primaria y prevenir una emergencia”.
“El balance de la clínica y la investigación son perfectos para mi carrera”
La investigación llegó tempranamente a la carrera de la Dra. Fernanda Bellolio y la ha acompañado por 25 años. Empezó con proyectos en su tercer año de pregrado en la Escuela de Medicina UC y, luego, viajó a hacer una pasantía en su 7mo año a la Clínica Mayo. Tras terminar la carrera, volvió a hacer un fellowship de investigación clínica en la Clínica Mayo y un postdoctorado de Ciencia Traslacional e Investigación Clínica en el Center for Clinical and Translational Sciences. A continuación, realizó su especialidad en Medicina de Emergencias, seguida por otro posdoctorado en el Kern Center for the Science of Healtcare Delivery, enfocado en la metodología de la investigación.
“Para mí la investigación es un trabajo de tiempo completo. Es lo que pienso todo el día y me encanta. Recibo financiamiento de mi departamento y fondos del National Institutes of Health (NIH) y National Institutes of Aging (NIA). También he recibido fondos de Agency for Healthcare Research and Quality (AHRQ) para estudiar errores diagnósticos, de fundaciones, y colaboraciones con la industria para la implementación clínica de plataformas que usan inteligencia artificial en la interfaz de médicos y pacientes. El resto del tiempo es para los turnos clínicos en la urgencia (hago turnos en la urgencia de adultos, pediátrica, y de telemedicina) y para mis cargos administrativos en la Clínica”, explica.
Esa combinación de roles en su quehacer es algo disfruta intensamente: “El balance de la clínica y la investigación son perfectos para mi carrera. La investigación es fundamental para el desarrollo de la especialidad, aumenta el reconocimiento académico y mejora la atención al paciente ”, dice la especialista, quien ha publicado más de 230 artículos científicos y cuenta con más de 10.600 de sus estudios.
“El envejecimiento saludable está fundamentalmente determinado por conductas de estilos de vida establecidas tempranamente”
El envejecimiento, la gerociencia y la longevidad, son áreas a las que actualmente la Dra. Fernanda Bellolio enfoca sus trabajos de investigación. “Aún nos queda mucho por descubrir en el proceso de envejecimiento para extender los años (healthspan) y reducir las enfermedades relacionadas con la edad mediante investigación de ciencias básicas y traslacional”, comenta.
Con su equipo trabaja con personas y sus familiares para ayudarlos a mantener su independencia y evitar hospitalizaciones, así como también en la optimización de tecnologías para ayudar a proveer cuidado clínico.
En este sentido, enfatiza en que “el envejecimiento saludable está fundamentalmente determinado por conductas de estilo de vida establecidas de forma temprana y mantenidas a lo largo de la vida, que incluyen actividad física, nutrición saludable, cuidado de las horas de sueño, manejo del estrés, evitar uso de sustancias como tabaco, alcohol, marihuana y otras drogas, y mantener estimulo intelectual y conexión social. Estas intervenciones no sólo prolongan la vida más de una década, sino que también disminuyen la morbilidad y mejoran la calidad de vida”.
En cuanto a la actividad física, dice que es una de las intervenciones más significativas, y la recomendación es realizar al menos 150 minutos de actividad moderada o 75 minutos de actividad vigorosa por semana.
Sobre la nutrición, apunta que la dieta es mucho más importante que los suplementos. “Las dietas Mediterránea y DASH han demostrado beneficios en la enfermedad cardiovascular y sus factores de riesgo. Un alto consumo de frutas y verduras mejora la función endotelial y reduce la rigidez arterial, mientras que los alimentos ultraprocesados, los azúcares refinados y el exceso de sal aceleran el envejecimiento vascular”, sostiene.
El sueño dice que es uno de los factores más importantes y, a la vez, de los más ignorados: “Los adultos necesitamos entre 7 y 9 horas de sueño, y que la mala calidad del sueño acelera el envejecimiento y el deterioro cognitivo”.
Por otro lado, agrega que es esencial el cese del tabaquismo, el consumo de alcohol y otras sustancias, asociados al envejecimiento vascular acelerado y deterioro cognitivo temprano. “Finalmente, la conexión social y mantenerse activo mentalmente es integral para el envejecimiento saludable”, detalla la investigadora.