La crisis de la obesidad infantil en Chile

La crisis de la obesidad infantil en Chile

Fecha: 8 de octubre 2015

Este 16 de octubre se celebra a nivel mundial el día de la alimentación. Entendiendo que en el país un 10% de la población infantil es obesa el gran reto a nivel país es combatir la mal nutrición de los niños.

Desde hace 36 años la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO), estableció una fecha especial para concientizar a la población mundial acerca de los problemas alimentarios que aquejan a todos los países. Hoy Chile es el segundo país con más niños obesos en América Latina, como lo reveló este año el informe “Panorama de la Inseguridad Alimentaria en América Latina y el Caribe” de la FAO. Desde esa perspectiva el principal desafío para nuestro país en materia alimentaria es lograr disminuir los índices de obesidad infantil.

 De ser uno de los países con más tasas de desnutrición infantil en 1960, hoy Chile vive otra realidad. Pero, ¿cómo dimos este salta y pasamos de un 37% de niños desnutridos a un 10% de obesos actualmente? “Antes las personas tenían problemas de acceso a los alimentos, no siempre estaba la posibilidad de consumir alimentos ultra procesados y con alto contenido calórico como lo son las golosinas, dulces, snack y gaseosas, los cuales sólo eran consumidos en ocasiones especiales”, explica Claudia Villablanca, docente de la carrera de Nutrición de la Facultad de Medicina UC.

La Ley 20.606, de etiquetado de los alimentos, que se implementará en 2016, debería ser un apoyo a los consumidores, rotulando aquellos productos altos en grasas, azúcar o sal, además de regular la entrega de regalos asociados a los productos y su publicidad. Sin embargo, tal y como recalca la especialista, “todas estas medidas no serán exitosas si no educamos a la población, por lo que se debe incorpora la educación nutricional desde las primeras etapas del desarrollo de los niños y a través de todo el ciclo vital”.

 No es sólo un sujeto el que presenta problemas de obesidad, sino que todo el entorno. “Actualmente vemos que cada vez es más común que el niño decide lo quiere o no comer, entregando esa responsabilidad de los padres a los niños. Si los adultos nos hiciéramos cargo de esta responsabilidad, se podría avanzar de una manera mucho más exitosa en el lucha contra la obesidad infantil”, enfatiza Claudia Villablanca, nutricionista UC.

Finalmente, lo importante para los niños es llevar una alimentación sana, equilibrada en cuanto cantidad y calidad de los alimentos, consumiendo en forma diaria frutas y verduras, lácteos con un bajo contenido de grasas, evitando alimentos ultra procesados que contienen un alto contenido de azúcar, grasa y sal. Además, es necesario entender que para lograr una mejor calidad de vida se debe hacer una mezcla perfecta entre una alimentación saludable junto a actividad física.

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