Acompañar a morir mejor: la dedicación del Programa de Cuidados Paliativos UC

Con confianza, seguridad y entrega las enfermeras de esta subespecialidad asisten en su labor diaria a pacientes y familiares. 

En cada jornada de trabajo Eliana Antuña, Isabel Cobián, Aintzane Gallastegui y Lily Neira se enfrentan a la muerte con el propósito de ayudar a que esta sea lo más tranquila posible para sus pacientes. Como enfermeras del Programa de Cuidados Paliativos UC, forman parte de un equipo interdisciplinario que busca aliviar a quienes sufren por distintas enfermedades.  

Aunque esta disciplina se puede aplicar a una amplia variedad de padecimientos, la mayoría de sus pacientes tienen alguna forma de cáncer. Esto se debe a dos razones: el desconocimiento entre médicos, enfermeras, personal de salud y pacientes sobre el trabajo de las unidades de cuidados paliativos y la cobertura de las Garantías Explicitas en Salud, que solo aplican para el cáncer.

Más de 10 años de servicio

Cuando Eliana Antuña comenzó en 2004 a trabajar en esta área, había poca información sobre la labor de ayudar en la muerte a quienes sufren, y su aprendizaje fue más bien “autodidacta”. Con el transcurso de los años, esta área de la medicina recibió mayor interés y en la UC creció hasta integrar un equipo interdisciplinario de médicos, enfermeras, psicólogos, psiquiatras, TENS y kinesiólogos.

Sin embargo, sigue siendo necesario dar a conocer entre las especialidades la opción de cuidados paliativos para sus pacientes. “La medicina está preparada para curar, por lo que es difícil que los médicos acepten que se muera el paciente, así nuestra labor es apoyar y ayudar a morir. Fue un hito la creación de esta unidad y en el camino nos tocó aprender, fijándonos en la parte física, espiritual, social, etc.”, comenta Antuña.

Día a día

Aintzane Gallastegui es muchas veces la primera entre sus compañeras en conversar con pacientes y familiares cuando llegan a cuidados paliativos, por lo que ha tenido que adquirir herramientas para enfrentar especialmente la carga emocional que genera este momento. 

Una situación que viven en particular quienes trabajan a domicilio, como son las enfermeras Eliana Antuña e Isabel Cobián. Para ellas, su labor consiste en enfrentarse a la muerte de forma rutinaria y darle la mayor confortabilidad a los pacientes y familiares al visitarlos en su hogar: brindando seguridad en los momentos más difíciles. 

Muchas veces el trabajo más grande es enseñar a la familia a cuidar al enfermo, bien sea mediante la movilidad, el aseo o cualquier otro detalle que permita que estos momentos sean más tranquilos y pacíficos, explica este equipo de enfermeras. 

Espiritualidad 

En este aprendizaje, el equipo encontró en sus pacientes una dimensión compleja pero que era necesario abordar con el fin de brindar cuidados: la espiritualidad y la trascendencia de la vida. Los pacientes, explican las enfermeras, dependiendo de su edad manifiestan un mayor o menor grado de frustración ante el deseo de hacer “otras cosas”, al tiempo que regresan a mirar su propia trascendencia. 

“Nosotros siempre planteamos que un accidente te puede quitar la vida en cualquier momento y ellos, en cuidados paliativas, tienen este periodo de despedida y de ir cerrando ciclos, al verlo así uno se llena de esperanza y no de fracaso”, señala Isabel Cobián, quien la labor le hizo replantear su propia vida y decidió pasar más tiempo junto a su familia tomando labores de medio tiempo.

Cada paciente es un reto

Para que el trabajo en cuidados paliativos sea más efectivo, es necesario que todos los profesionales de la salud conozcan esta alternativa para pacientes que sufren por enfermedades diversas: cáncer, enfermedades renales, pulmonares, demencia, VIH, entre otras, y ocurra una derivación al tiempo óptimo.  

Para Isabel Cobián es menester que las políticas públicas reflejen esta necesidad para pacientes no oncológicos.  “De esta forma, serán más los pacientes beneficiados porque se necesita no solo ayudar a nacer bien, sino a morir bien”, finaliza. 

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